top of page

A César has apelado; a César irás.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 14 ene 2018
  • 3 Min. de lectura

Leeremos los primeros versículos del capítulo 25 del libro de los Hechos de los apóstoles y posteriormente explicaremos la debida interpretación de los mismos.


Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después. 2 Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron, 3 pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino. 4 Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. 5 Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle. 6 Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo. 7 Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; 8 alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. 9 Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? 10 Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. 11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. 12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.


Al terminar de leer los anteriores versículos el Espíritu Santo sigue registrando la persistencia de los judíos para acabar no solamente con Pablo sino además la doctrina del Señor Jesucristo. Al igual que sus padres estaban verdaderamente imbuidos en una total ignorancia. La palabra de Dios no es una atadura: es un llamado a libertad y verdad. El pueblo judío las tuvo, mas no quisieron ser los idóneos depositarios y se volvieron como cualquier religioso. Los sentidos de dicha generación clerical estaban totalmente obstruidos al creer que matando a Pablo se librarían de la nueva doctrina del Señor Jesucristo para todos los hombres de los siguientes tiempos.


Los principales y autoridades clericales judías ante otra autoridad romana (en la persona de Festo) buscaron el modo de exterminarlo y con ello terminar la amenaza: Matar a Pablo (violando la ley que les fue conferida por sus padres “no mataras”). El pensamiento religioso es peligroso y Jesucristo vino a librarnos de pertenecer a un sistema humano, mundano y religioso. Pablo con su defensa, demuestra con sabiduría el nuevo orden y de vida espiritual a lo que debemos de observar los futuros hijos de Dios, sometiendo con toda disciplina y dominio propio su alegato para clamar justicia.


Y vuelve a confirmarse para las próximas generaciones occidentales que por disposición y soberanía de Dios el mundo europeo y americano irían a prevalecer las culturas griega y romana (esta última como portadora de nuevas reglas de convivencia social entre los pueblos) habiendo marginado toda contaminación religiosa y mutiladora judaica, recordando a los judíos la prohibición de voltear a ver al mundo oriental.


Un hermano hace tiempo decía que Pablo fue el instrumento de distracción para que los demás apóstoles obraran en el pueblo judío, toda vez que ellos tenían como única nacionalidad la judía y Pablo, al contar con la romana podía ser salvo de la injusticia clerical judía.


Lo cierto es la manifestación de aberración que sentían por su Dios y taparon sus oídos no escuchando las buenas nuevas del Señor Jesucristo en obediencia al Padre y, no conformes con eso querían acabar con los siervos del Señor Jesucristo. La historia del mundo registra hechos de emperadores romanos que sacrificaron a los primeros creyentes. Mas el nuevo testamento, obra del Espíritu Santo, recopila la obra monstruosa del clero judío de resistirse a aceptar la única verdad de Dios.


Hasta la fecha, tanto el clero como el pueblo judíos retrasan su conversión para redención. El único pueblo de Dios en toda la tierra, firme y en perfecta comunión con Dios lo constituye la iglesia de Cristo.


El Señor Jesús nos ha enseñado que si alguien quiere quitarle la vida a sus siervos, no deben rehusarse, porque esta vida no es la verdadera sino la que está por venir. El tiempo es del Señor: hay un propósito de Dios en la defensa de Pablo y apela ir a César y a él debió ir. No es una casualidad sus dos nacionalidades, tenemos que recordar desde antes de la fundación del mundo que Dios nos preparó para el tiempo que habremos de venir a dar testimonio de Jesucristo. Y Pablo no fue la excepción. Amén.

Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2024 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page