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¿Quién es el que me ha tocado?

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 2 may 2015
  • 3 Min. de lectura

Jesucristo lo sabe todo. Durante su estancia en su primera visita, estaba todo diseñado desde antes de la fundación del mundo, lo espiritual va adelante y luego lo terrenal, primero sucedieron las cosas en la formación del mundo y luego sucederán en esta vida. Es por llamarlo así: solo vamos al encuentro de las cosas que ya sucedieron. Pero en los siguientes versículos hay una pasaje que al parecer rompe el esquema de que Jesucristo no sabía una situación y pregunta ¿Quién es el que me ha tocado? ¿Acaso no sabía que era una mujer que lo había tocado, al fin se equivoca y no reconoce que es una mujer quien lo toca? Leamos los siguientes versículos de este pasaje en Lucas 8:43-48 43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.


Gracias al Padre por la palabra del nuevo testamento y que nos permite ver la gracia, misericordia y amor que tiene Jesucristo por los que han creído en su nombre y en su palabra.


El poder de Dios está en Jesucristo y el Señor conoce todo, así está escrito en Lucas 12:7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Él sabía que una mujer lo había tocado con fe, pregunta en masculino, requería el testimonio de su gran poder, no lo pasa desapercibido, ésta lección debe perdurar hasta su venida, invoquemos y toquemos al Señor con nuestra fe.


Todos niegan haberlo tocado y Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Se requiere testimonio para ayudar a los incrédulos, para manifestar su poder a los ciegos y sordos que lo niegan. En algunas ocasiones callamos las bondades que recibimos del Señor y eso hay que sacarlo a la luz pública para vergüenza de las tinieblas que quieren ocultar y tapar el amor del Señor Jesucristo.


La mujer da testimonio, los milagros de fe son públicos, verdaderos y con sentido espiritual y debe quedar al descubierto el poder de nuestro Señor Jesucristo, la fe sana y salva es la mayor formula de vida eterna.


¿Quieres tocar al Señor Jesucristo? Invócalo y reconócele como Hijo de Dios y lo tocas y te concede la petición de tu corazón. Este hecho lo verás en el resto de los días de tu vida en los que invocan el nombre del Señor Jesucristo. Es una señal que el Señor Jesucristo está con nosotros hasta el fin de los días. Amén.




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